

Koleo
Um
Fecha y lugar de nacimiento:
26 de agosto de 3180,
Puerto Libre Gorgo-Et, Lamaria.
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Ocupación:
Cartógrafo Sin derechos laborales.
Prisionero político en
La Torre de Lim-Ka.
Investigador cartográfico subsidiado por el Estado de Beatris
Un miembro de la familia Um siempre es visto con curiosidad y, casi siempre, con suspicacia. Hoy en día, no quedan muchos que lleven ese apellido. De hecho, Koleo es el único heredero del que se tiene noticia, aunque no sería extraño descubrir que otros Um rondan Circa, escondidos en alguna parte remota del continente.
La historia de la familia Um es extensa y no se puede contar aquí. Basta decir que durante décadas, los Um fueron los cartógrafos más importantes de Circa y ciudadanos ilustres de Lamaria, pero un día cayeron en desgracia y fueron perseguidos y encarcelados. El primero en sufrir (y, según algunos, en provocar) esta caída en desgracia fue el célebre Bartolomeo Um, tatarabuelo de Koleo. En aquella época, el presidente de la Asamblea Nacional prohibió los estudios cartográficos en Lamaria y condicionó la libertad de los cartógrafos a cambio de su lealtad. Bartolomeo no aceptó estas condiciones y fue declardo enemigo del Estado. Su familia sufrió la misma suerte y, desde entonces, las cárceles políticas de Lamaria han visto entrar y salir a miembros de la familia Um durante más de cien años. Esta persecución provocó que la familia se disgregara. Algunos se quedaron en Lamaria y publicaron sus trabajos con pseudónimos, otros decidieron huir y buscar refugio en universidades de Senes o de Beatris.
Pero la fama de Bartolomeo persiguió a toda su familia. El apellido Um se relaciona con teorías absurdas, que han sido atacadas o ignoradas en las aulas universitarias durante décadas. O bien, se dice que donde hay un Um siempre habrá problemas. Por eso, Koleo nunca ha podido encontrar la paz que desea para realizar sus avanzados estudios cartográficos o reivindicar el nombre de su familia, a lo que ha dedicado toda su vida.
Koleo creció en el puerto libre Gorgo-Et pero muy pronto tuvo que salir de ahí. Su madre, Batolina, lo envió a Senes con la esperanza de que pudiera estudiar ahí bajo un nombre falso y la tutela de Claudio Frisio, un viejo amigo de la familia. Pero muy pronto, Koleo mostró su insatisfacción con las enseñanzas universitarias y su furia contra todos los que vilipendiaban a su familia, aunque admiraba la vida aristocrática y valoraba el cuidado con que atesoraban el conocimiento los bibliotecarios senesinos. Cuando se descubrió su verdadero nombre, Koleo tuvo que irse de Senes: el gobierno de Lamaria había solicitado a las autoridades de Inos su captura y su retorno inmediato a Lerian-Am.
Los siguientes años deambuló por Beatris con nombres falsos, dio clases en la universidad, se contrató como dibujante, como expansionista o como cartógrafo en expediciones que a menudo terminaban en fracaso. Pero lo que siempre lo metía en problemas y revelaba su verdadera identidad era su soberbia y su incapacidad de quedarse callado. Koleo desprecia a los cartógrafos poco preparados o ingenuos, es sarcástico y no le importa humillar a su interlocutor, a quien a menudo toma desprevenido: ¿quién podría adivinar que ese hombre despeinado, mal rasurado, con una capa raída y unas botas que no le calzan del todo, es un cartógrafo erudito y tataranieto del más grande cartógrafo que ha nacido en Circa?
Koleo no pudo huir por siempre. Un día, en el cruce fronterizo entre Beatris y Senes, en las lindes del Bosque de la Celebración, fue arrestado por guardias senesinos y enviado a Lamaria, en donde recibió una sentencia de por vida en La Torre, la prisión política de Lim-Ka. Luego de la Batalla de Endamed y de la ayuda que –muy a su pesar– prestó a Horacio Sabino, Koleo recbió un estipendio del gobierno de Beatris para proseguir sus estudios en soledad. Pero Koleo es un espíritu intranquilo y desde entonces, para vencer el aburrimiento, resuelve casos misteriosos relacionados con autómatas, mapas antiguos y todo aquello que le parezca más interesante que pasar las tardes escribiendo libros que, lo sabe bien, nada leerá jamás.