

Valeria
Adriana
Fecha y lugar de nacimiento:
12 de enero de 3190,
Marián, Senes.
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Ocupación:
Doncella Segunda en la
mansión de Aurelio Filio

La infancia de Valeria fue como la de muchos niños de las provincias pobres de Circa. Para los turistas, Marián y sus alrededores representan días de descanso bajo el sol, rodeados de árboles frutales o baños refrescante en las tranquilas aguas del Río Aurelio. Pero para quienes habían nacido ahí la vida era muy distinta. La mitad del año debían sobrevivir rodeados de tierras ardientes e infértiles, infestadas de matorrales. La otra mitad, padeciendo la crueldad de los turistas, recogiendo su basura, soportando sus quejas, ahuyentando las hordas de moscos que venían junto con el río que parecía hermoso sólo en las postales que Valeria ofrecía por un cuarto de sólido.
Nunca fue a la escuela y se enseñó a leer con los periódicos que encontraba en la basura, mientras descansaba de las duras jornadas en la pisca o recogiendo sobras de los días de campo que otros, más afortunados, disfrutaban. Siempre fue altiva, orgullosa, y llevaba con dignidad sus vestidos raídos. Sus padres nunca tuvieron tiempo para ella, ocupados en su propia sobrevivencia, y en cuanto recibieron una oferta para que Valeria entrara a trabajar como doncella en una casa en Ínos, la dejaron ir a cambio de una moneda de oro sin siquiera preguntarle su opinión.
Con una habilidad que no se aprende sino que se lleva adentro como un gesto natural de supervivencia, Valeria se hizo esencial en la residencia de Ínos y muy pronto fue la favorita de la señora de la casa. Su falta de conocimientos y de educación era compensada por una impresionante habilidad para adelantarse a los deseos de sus superiores, organizar tareas prácticas y administrar el trabajo de los subordinados. En poco tiempo habría sido la mejor ama de llaves de Inos, pero una lamentable intriga se lo impidió. Otras sirvientas, que deseaban el puesto desde hacía años, la acusaron de robar un collar de cesio, una invaluable antigüedad gambina. Así que antes de que se diera cuenta, estaba en la antesala de la prisión y sin trabajo. Pero no se dio por vencida. La policía no encontró pruebas y la dejaron ir. Pese a su reputación arruinada, Valeria insistió tanto que la aceptaron en la mansión del famoso Aurelio Filio como doncella segunda, es decir, sin posibilidad alguna de ascender en la jerarquía de la servidumbre.
Valeria tiene un espíritu indomable y una belleza perturbadora, que lo mismo atrae la mirada que ahuyenta por la oscuridad que se percibe en su voz firme, en sus silencios enigmáticos y la sensación de que tiene una intensa vida interior de la que nadie sabe nada.